Gremios médicos, organizaciones no gubernamentales y líderes políticos han solicitado ayuda humanitaria para Venezuela ante la escasez de alimentos y medicinas y las dificultades para prestar atención médica adecuada.

Ahora bien, ¿cómo funciona esta asistencia? A continuación se detalla en qué consiste esta ayuda, que brindan organismos de las Naciones Unidas y otras organizaciones internacionales.

El doctor Luis Báez, miembro del Equipo de las Naciones Unidas de Evaluación y Coordinación en Casos de Desastres, explica que esta asistencia puede aliviar en mes y medio las necesidades más apremiantes de la población en una situación de emergencia.

No obstante, este procedimiento solo se realiza cuando el gobierno local autoriza la llegada de la misión humanitaria. No se extiende más de tres meses, salvo situaciones excepcionales, y luego de ese lapso las autoridades nacionales deben comprometerse a subsanar los inconvenientes que ponen en riesgo a la ciudadanía.

CLASIFICACIÓN

La Organización Mundial de la Salud (OMS) establece una escala para evaluar situaciones de emergencia dentro de un territorio y destinar así la ayuda necesaria. La movilización de equipos, insumos y donaciones desde el exterior solo proceden en las emergencias Grado 2 y Grado 3.

Se realizan evaluaciones rápidas para tener un panorama más claro de la vulnerabilidad de la población. En el Manual de campo de UNDAC se cita un ejemplo que, a la luz de la realidad venezolana, podría ser útil para comprender las necesidades:

“Emplear un enfoque basado en indicadores ayuda a simplificar la comprensión de la situación y seguir los cambios con el tiempo y las tendencias. Por ejemplo, la comparación del precio de los alimentos básicos con los salarios de día de trabajo puede dar una buena idea de las tendencias de la pobreza en una zona urbana”.

“Estos organismos tienen unos fondos propios de respuesta inmediata. Además, están las donaciones de las embajadas, que luego se distribuyen por clúster, es decir, regiones, o en este caso, estados. Por ejemplo, países como Dinamarca han ofrecido hasta 100 mil dólares en los primeros momentos de una emergencia en distintas partes del mundo. Hay entes como el Banco Interamericano de Desarrollo que tiene fondos para casos de asistencia humanitaria. Esto significa que se puede tener financiamiento en muy corto plazo”, explica Luis Báez, médico venezolano perteneciente al equipo de especialistas UNDAC en América desde 1995.

Adicionalmente, los reglamentos de la OMS establecen que el líder de emergencia en salud puede disponer de 500 mil dólares, estos se pueden usar para garantizar la inmediata operatividad del equipo de la ONU.

El Manual de campo UNDAC reconoce que en ocasiones las administraciones aduaneras no están preparadas para la llegada de insumos humanitarios. Para facilitar este proceso, se destacan equipos de la ONU y ONG en puertos y aeropuertos, ellos se encargan de que la distribución de la ayuda humanitaria sea expedita y no se desvíe.

“Hay un sistema, llamado SUMA, que hace seguimiento a toda la ayuda que llega al país en emergencia, ofrece certeza de claridad y responsabilidad en la entrega de los insumos a nivel nacional. Ese programa, que es informático y logístico, es bastante sencillo de implementar en los centros de acopio y distribución”, agrega Báez.

“La distribución de las medicinas dependerá de los índices poblacionales. Se suele trabajar por localidades para hacer un trabajo más eficiente. Lo primero que se debe distribuir son los antibióticos y las soluciones parenterales. En un segundo momento, se puede proceder a la vacunación. Hablamos de que en un lapso de mes y medio se puede contar con los insumos necesarios para controlar lo más importante de la emergencia”, expresa Báez.

EN LOS PRIMEROS SESENTA DÍAS

Las misiones de ayuda humanitaria suelen extenderse como máximo por tres meses, salvo que las condiciones de la emergencia sean excepcionales.

Los organismos internacionales buscan que el gobierno asuma el control de la situación sanitaria. Se crea un plan para asegurar la transición satisfactoria, en la que la asistencia médica y el suministro de medicinas y alimentos se normalicen progresivamente.

En este caso la labor estratégica consiste en crear una estrategia para el sector de la salud que favorezca la transición de la atención humanitaria a la recuperación, en colaboración con el Ministerio de Salud y los organismos y ONG cooperantes.

En el lapso de los tres meses de atención internacional, mientras se atiende a la población vulnerable, se trabaja paralelamente en mejorar las condiciones básicas del país.

Báez advierte que las misiones de ayuda humanitaria no son la solución definitiva a las emergencias dentro de los países: “Los gobiernos nacionales deben garantizar el suministro gratuito de los medicamentos adquiridos por donaciones internacionales, así como el suministro posterior a la asistencia humanitaria. Para ello también existe financiamiento internacional. Lo mismo pasa con los alimentos, durante las emergencias se le puede dar alimento a la población a través de mercados subsidiados, pero en paralelo las autoridades locales deben ir normalizando el abastecimiento. En casos graves, la FAO, por ejemplo, puede ayudar con la siembra de granos, que en tres meses pueden cosecharse”.